SlowCity




¿Vives en una Ciudad Slow?

El Movimiento Slow, con el fin de concretar como deben ser las Ciudades Slow, ha constituido una organización para definir los 55 criterios que se deben cumplir, agrupados en seis categorías:

• Política medioambiental.
• Infraestructuras.
• Calidad del tejido urbano.
• Apoyo a la producción y a los productos locales.
• Hospitalidad y sentido de la comunidad de sus habitantes.
• Conciencia Citta Slow.

El objetivo que se persigue con estos principios que definen y caracterizan las Ciudades Slow, es que sus habitantes sigan un estilo de vida tranquilo y saludable, en el que se fomenten las tradiciones y se dejen atrás los hábitos estresantes, los continuos ruidos de las grandes urbes o la homogeneización de las ciudades convencionales. Para ello, sus responsables deben promover la concienciación y la educación de estos valores entre todos los ciudadanos, y en especial, ente los más jóvenes.

Cuando un municipio consigue alcanzar estos estnadáres de calidad de vida, éste ya puede utilizar el logo de la asociación (un caracol naranja que carga sobre su caparazón un conjunto urbano) como distintivo y certificado de calidad, siendo foco de atracción para el turismo Slow. La organización, realiza de forma periódica inspecciones a sus miembros para garantizar que se mantienen todos los parámetros de conducta Slow.

Pero no todas las ciudades pueden ser candidatas, ya que para poder conseguir tal distinción, no deben exceder los 50.000 habitantes ni pueden ser capital de país. No obstante, algunas personas piensan que los principios del movimiento Slow, debería poder integrarse en todas las ciudades, sin importar su tamaño. Este es el caso del Slow Down London, cuyos impulsores ofrecen a los habitantes de la "city" la posibilidad de disfrutar de diversas actividades y consejos para poder gozar de un estilo de vida más relajado y ecosostenible.

Ante tal demanda, los responsables de la organización son menos restrictivos a día de hoy, con el fin de dar cabida a todas aquellas ciudades que no cumplan todos los requisitos (como el número de habitantes), pero quieran asumir los valores Slow. Asimismo, además de la Cittaslow como tal, se han aprobado las categorías de "Seguidores de las Cittaslow" y "Amigos de las Cittaslow".


Ciudades Slow

El surgimiento de las "Ciudades Slow" se remonta a 1999 en Italia, de ahí que también se conozca en el ámbito internacional como "Cittaslow". El alcalde de la pequeña localidad toscana de Chianti, Paolo Saturnini, pensó que podía trasladar a la escala urbana el modo de vida de la "Slow Food", creada por su compatriota, el sociólogo y crítico gastronómico Carlo Petrini.

De esta manera, si la comida lenta defiende unos ritmos más pausados y el disfrute de cada plato como prioridad, las ciudades lentas ofrecen a sus habitantes mejorar su calidad de vida a través de la tranquilidad, los espacios verdes y la ausencia de estrés.

La idea se extendió pronto a las vecinas de Chianti, las localidades de Bra, Positano y Orvieto. Desde entonces, el movimiento ha convencido a más de un centenar de ciudades y comarcas de todo el mundo. Italia, como país de origen de la organización, tiene el mayor número de ciudades asociadas: 69. Canadá, Estados Unidos, Sudáfrica, Corea del Sur o Australia también albergan ciudades que integran el club.

Los principales países europeos cuentan con varias ciudades slow. Alemania, con diez, Reino Unido, con ocho, Polonia y España, ambas con seis, encabezan la lista de mayor número de socios. Begur y Pals (ambas en Girona), Bigastro (Alicante), Lekeitio y Mungia (ambas en Bizkaia) y Rubielos de Mora (Teruel) forman parte de la Red Estatal de Municipios por la Calidad de Vida de las Cittaslow.